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domingo, 8 de noviembre de 2020

El verdadero dilema de las REDES SOCIALES: cuánto nos manipulan, cuánto nos dividen, cuánto nos reflejan ***

Un documental de Netflix impulsó el debate. Dice que separan a las familias, nos radicalizan y usan nuestros datos. ¿Y si tan solo desnudan nuestros modos de ser?

"Nada extraordinario llega a la vida de los mortales separado de la desgracia", dice el documental, como para arrancar "en clima". Desgracia, dice. Y el documental se llama El dilema de las redes sociales Ponga el título al lado de la advertencia. Listo.

Un éxito fue -es- el documental, dirigido por Jeff Orlowski, que emite Netflix. No es para menos. Se trata de gente "del riñón" de empresas como Facebook, Twitter, Google e Instagram, que se "arrepintieron" y se paran frente a la cámara a contarlo. Uno termina de verlo y se iría derecho a desinstalar cualquier red social del teléfono. Pero ¿es para tanto?

"Me fui de Google por inquietudes éticas, no sólo con Google", dice Tristan Harris, ex diseñador ético -¿?- de la compañía. "Me sentía adicto al correo electrónico y me sorprendía que no hubiera nadie en Gmail que trabajara para hacerlo menos adictivo", explicará más tarde.

¿En serio lo sorprendió eso? Parece que sí. Otro de los entrevistados se confiesa: "Pensé que era una fuerza para el bien".

Pero no era una fuerza para el bien, según el documental. A lo largo del film nos dirán que somos "adictos a los dispositivos", que hay jóvenes con "trastornos dismórficos" de Snapchat, que se quieren parecer a sus imágenes en la red; que vivimos un "capitalismo de vigilancia", que estamos en la desinformación y, claro, que la democracia está en peligro. Familias que se ignoran -todo el día con el teléfono-, fotos que circulan no se sabe por dónde, soledad, radicalización política, manipulación y de la intimidad, ni rastros. Eso muestra el documental. ¿Tiramos el teléfono al río?

"Si vamos a hacer teorías conspirativas, yo vengo observando un contramovimiento de ciertos sectores para demonizar las tecnologías", arranca Adriana Amado, doctora en Ciencias Sociales y analista en Comunicación. "No creo esa mirada que unos cerebros se sientan a ver cómo nos pueden joder la vida y entonces inventan Facebook. La sociedad también fue impulsando esas tecnologías de la conversación. ¿El botón 'Me gusta' cambió a la humanidad, o los cambios que ya venía haciendo la humanidad propiciaron el 'Me gusta'?"

Y aunque Amado y ella no llegarán a las mismas conclusiones, la investigadora Lila Luchessi, doctora en Ciencias Políticas, también lo toma con pinzas: "Es un cuco extraño porque manipula a todos menos a mí; todos creemos que los demás son manipulables menos nosotros mismos.

¿Separan a las familias?

Se sabe: una tiene ese primo al que quiere tanto. El primo pone fotos de la vacaciones de la infancia, la sombrilla en Gesell. Después sus hijos, los gatitos. Un día, una posición política que es un cachetazo. Esa contra la que peleamos. ¿Cómo vamos al próximo cumpleaños?

"Esa es la verdadera crisis", dice Amado. "Que todo lo comunicamos, todos publicamos nuestras cosas y eso hace que se develen diferencias. Y ahí se cae el gran mito del siglo XIX: la familia como estructura básica. Ahora te das cuenta que tu afinidad está más en un grupo de extraños que con la gente conocida".

Pero, ¿y si quiero seguir hablando de Gesell? "Lo que vos likeas es lo que te viene", dice Amado. "Si le das "me gusta" a las noticias te va a venir esa noticias aunque vos no coincidas. Si le das a las fotos, Facebook te va a mostrar fotos de esa persona. Las redes están trabajando mucho en esa depuración, ya depuraron cuentas falsas, publicidad política..."

Amado cree que se culpa a las redes de problemas de otro orden. "Me pasó con una amiga que descubrió que el chico estaba en un chat de suicidas y la pregunta es: ¿era el chat o la cuarentena, que lo hizo estar más en la computadora, o eran los problemas del chico? El debate que tenemos que dar es qué pasa con lo vincular. Es como la crisis de la educación: se la podemos achacar al coronvirus, pero creo que tiene que ver con que hay cosas que quedaron expuestas: los padres están viendo lo que hace la maestra, porque antes la maestra cerraba el aula".

"Siempre existe eso de ir a buscar lo que confirme lo que ya pienso", dice Luchessi. "Si tenés alguien muy crítico que te va a decir que todo lo que te pongas te queda feo, le vas a ir a preguntar a tu abuela para que te diga que todo lo que te pongas, aunque te quede horrible, te queda lindo. Me parece que los tipos de las redes funcionan sobre una cosa muy básica de la humanidad que es que todos queremos que nos quieran, que nos acepten y todos queremos tener razón. Desde ese lugar el algoritmo lo que hace es llevarte con aquellas personas que piensan que eso que vos pensás es lo razonable, es lo bello, es lo aceptable, es lo querible y a partir de ahí todo lo que no encaje es excluido. Las condiciones de otra edad existen desde que la humanidad existe, la plataforma lo que hace es acelerarlo y ponerlo de manera más bestial. Pero pertenecer a una determinada comunidad en Facebook, Twitter, o Instagram no es muy distinto a pertenecer a una tribu".

Y Luchessi señala la ira: "en las redes se elige llamar 'eliminar' y 'bloquear' a lo que hacemos con alguien que no nos gusta. Hay una elección en eso, en asimilarlo con otro tipo de cuestiones que todos reprimimos en la vida offline porque si no terminaríamos a los garrotazos. Bueno la red te permite eliminar: mi abuela decía 'te mataría', pero lo ponía en condicional. Esto es te elimino, te mato. No existís, te borré. Alguien que planifica la aplicación y que el botón se llame 'eliminar' tiene mucho de conocimiento de la psicología social, que dice que, efectivamente, te mataría".

¿Radicalizan?

Amado relativiza: "Si fuera tan burbuja uno no vería cosas que ve: todos los estudios serios hechos sobre consumos de noticias en redes sociales demuestran fehacientemente que vos tenés más pluralidad de consumos en redes sociales que en otros formatos. ¿Y dónde está dicho que uno está obligado a ver las cosas que no quiere ver?"

Luchessi no cree que sea tan grave: "En Estados Unidos tenés dos partidos políticos que compiten y en Argentina, históricamente, los partidos competitivos eran el peronismo y el radicalismo, que ahora puede expresarse en Juntos por el Cambio. No me parece tan grave en términos de alternancia que sea bipolar. Lo que sí me parece que hay que atender es la gran cantidad de haters -gente que odia, coléricos- que genera, o como se llega al extremo. Eso tiene que ver con las burbujas que se arman: si yo estoy en una microburbuja pero creo que es multitudinaria -que lo es, porque de repente tengo cinco mil amigos, que es un montón- y todos estamos de acuerdo en que no vivimos en una República, o que está el sistema en peligro... Vos a un tipo que es claramente minoritario le podés hacer creer que es mayoría y desde ese lugar puede salir a hacer algo que no haría si cree que es minoría".

Amado no se asusta: "Todos estos fantasmas de antivacunas o terraplanistas son mínimos y siempre existieron. Lo que pasa que ahora los vemos consolidados en un grupo, pero si vos ves la cantidad de seguidores que tienen no son millones, tiene mucho más seguidores el Rubius -un youtuber- pero nadie piensa que es una amenaza para la humanidad".

¿Nos manipulan?

"Hay programas -dice Luchessi- que te permiten acceder a cierto tipo de información que no es tan secreta, como geolocalizar determinados posicionamientos. Si querés medir el uso de lenguaje en Buenos Aires en época electoral, por ejemplo, incluso te va a tirar como se van agrupando los posicionamientos políticos hasta por barrio y si vas más en profundidad podés saber a quien va a votar cada uno".

-Fuerte.

LL-Pero me parece más serio cuando los Estados, para poder comunicarse con los ciudadanos, tienen que estar en este tipo de lugares: Twitter, Facebook y todo lo demás. Porque en la medida que los Estados aceptan términos y condiciones de las aplicaciones, les están diciendo a estas empresas, que son privadas y que no sabemos qué van a hacer con nuestros datos, que eso que está adentro de sus servers puede ser utilizado. Entonces una de las cosas que más me preocupa es el Ministerio de Salud: si llegamos a la digitalización de historias clínicas: ¿por qué yo le tengo que dar mi historia clínica a Marc Zuckerberg?

-¿Por qué la digitalización tiene que ver con Zuckerberg, el creador de Facebook?

LL -Cuando os aceptás términos y condiciones, estás aceptando que todo tu material pueda ser utilizado y si no lo aceptás te quedás afuera de un espacio de relacionamiento social. ¿Se van a enterar de con quién salgo? No me importa, pero por ejemplo si los bancos están en las redes no es tan confidencial su información.

Lucchesi cree, entonces, que algunos recaudos de privacidad no está mal tomar. ¿Desinstalo? "Desinstalá si tenés fotos de tus nietos, de tus hijos, fotos tuyas, si te da gusto sacarte fotos íntimas, desinstala o pasate a un disco rígido y bórralo. Siempre queda huella, siempre se puede rescatar. O por lo menos tené cuidado, tratá de saber qué puede pasar".

Adriana Amado señala: "Lo que está claro es que usan nuestros datos pero no saben lo que hace Adriana o Patricia. ¿Cómo lo sabes? Porque te siguen mandando ofertas para Uruguay dos semanas después de que fuiste, ellos saben que pusiste la palabra 'Uruguay', porque es al bulto, pero no saben qué estás haciendo".

-¿No saben?

AA -Por ahora esos sistemas son tontos, tienen grandes números, grandes tendencias pero no pueden identificar a cada uno. ¿Y lo van a poder hacer? Es tan caro llegar a tu comportamiento que deberías ser no sé quién para que justificara el dinero que implicaría desagregar cada dato y ver el comportamiento individual. ¿Es riesgoso estar en comunidades que manejan los grandes números, que pueden seguir la inteligencia colectiva?

-¿Es peligroso?

AA -No sé si stá tan mal. La inteligencia colectiva está trayendo muy interesantes temas al debate que estaban clausurados, como el tema del género, el tema del medio ambiente, el tema del racismo. Con lo cual en el dilema yo sigo viendo ganancias.

El fantasma del algoritmo

¿Hay una fórmula, un programa, que nos sigue, se alimenta de todas nuestras decisiones electrónicas, predice lo que haremos y se lo dice a grandes empresas o a los gobiernos? En el documental de Netflix, dos personas que van a mirando a los protagonistas y mandándoles estímulos "son" el algoritmo. ¿Y en la vida?

"La tecnología no es nefasta en sí misma o grandiosa en sí misma -dice Luchessi-, es qué hacemos nosotros con ella. El documental es un tanto ingenuo en algún punto, pero es cierto que la mayoría de la gente no tiene las herramientas básicas como para saber que acceden a tus datos, que pueden manipularte un poquitito, cambiarte un poco la percepción. A mí me parece que lo más complicado que tienen las redes es la posibilidad del cambio de percepción".

"Algunas de las cosas que el documental plantea son ciertas, no creo que sean catastróficas pero son ciertas", dice Adriana Amado. Habla del uso de los algoritmos. "Veo tutoriales de Drag queens, porque me encanta cómo se montan las pestañas postizas. Entonces me mandan ofertas de maquillaje... En lugar de enojarme con YouTube tendré que ver qué estoy viendo. También hay que empezar a entender que uno es su propio algoritmo. Porque yo te miento cuando me hacés una encuesta, me hago la inteligente acá cuando hablo con vos, pero después abrís mi YouTube y vas a ver las tonterías a las que dedico mi tiempo. El algoritmo se ha convertido en nuestro espejo más devastador.

***   Patricia Kolesnicov 

https://www.netflix.com/ar/title/81254224