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lunes, 10 de agosto de 2020

Recursos inhumanos. La vida por una silla en la oficina se acabó **




Alain Delambre es un hombre de mediana edad, casado, dos hijas y está por ser abuelo. Alain fue jefe de personal de una compañía pequeña por 20 años hasta que lo despidieron. Hoy con más de 50 años, el protagonista de la serie de Netflix Recursos inhumanos (del libro homónimo de Pierre Lemaître) está desempleado hace seis años, desesperado, con trabajos donde lo humillan y en una situación económica cada vez más ajustada.
Alain desea trabajar. Desea vestirse bien todos los días, ir a la oficina, sentirse parte de algo, sentarse en una silla, en su escritorio. Cuando ve una oportunidad laboral en una empresa de primer nivel, duda, se siente menos, se siente fuera del sistema. Pero hay algo atractivo en la propuesta: el proceso de reclutamiento es bestial. Se trata de un simulacro de toma de rehenes donde él tomará el rol de selector. El objetivo de Alain es elegir al ejecutivo más resiliente que se hará cargo de despedir a 1200 personas de una de las empresas del holding. Lindo premio para quien pase la primera fase de la tortura que el juego de roles propone. Alain hará lo necesario para lograr un lugar en esa oficina, cueste lo que cueste.
Recursos Inhumanos es un canto a la desesperación por pertenecer al sistema, sistema que había expulsado al protagonista de esta serie seis años antes. La deshumanización de la oficina, ese lugar que para muchas personas significó tener un sentido de pertenencia, se está modificando rápidamente.
La pandemia marca un antes y un después en la vida laboral y en la oficina en particular. La revista inglesa The Economist describe este cambio como un AC y un DC, es decir, un antes y después del coronavirus.
Nuevo formato
Aunque las oficinas no van a desaparecer, es difícil que vuelvan al formato AC que el personaje principal de Recursos Inhumanos tanto valoraba para sentirse parte de un proyecto en común: espacios abiertos para socializar; sistemas biométricos para que el gran hermano de recursos humanos sepa que llegaste a la oficina; ocho horas de trabajo y volver a tu casa; y, con mucha suerte, dejar el trabajo atrás, en la oficina. Alain Delambre añoraba eso. Tal vez como todos nosotros que, encerrados por el coronavirus, no nos resistiríamos con volver a la oficina al menos un rato.
Pero la oficina que Alain Delambre soñó va a ser diferente para él y para todos nosotros. Y para la profesión de recursos humanos en la que Alain tenía experiencia la vida no será la misma. Una encuesta reciente de Mercer para Latinoamérica, un líder mundial de consultoría, muestra que los Alain del área de recursos humanos tendrían que ser no solamente expertos en las prácticas del área, también tendrán que convertirse en arquitectos, psicólogos, expertos en tecnología y líderes en remotización.
Veamos algunos números. En la encuesta de Mercer surge que 55% de los profesionales de recursos humanos pondrán foco en rediseñar el espacio físico para garantizar la seguridad de los empleados y 50% considera que hay que rediseñar los procesos (onboarding, selección, entrevistas, etc.) para hacerlos virtuales. Las áreas de recursos humanos estarán detrás de la reducción de los empleados que van a trabajar a la oficina (75% de los que responden la encuesta de Mercer piensan hacer eso) y de proveer un ambiente más flexible de trabajo para adaptarse a la nueva forma de trabajo (82%).
Las oficinas también se verán impactadas por las limitaciones que existirán en la vida corporativa: se limitarán las cantidades de personas por reunión; los lugares comunes como cafeterías, espacios compartidos (79% en la encuesta de Mercer); y, los visitantes a las oficinas (71%). Por otra parte, 25% de las empresas participantes de la encuesta están pensando en expandir los controles de salud mental. Definitivamente Alain Delambre va a encontrar su función y su espacio de trabajo totalmente modificado: ya no existirá el ruido de mucha gente pululando por las oficinas. La nueva oficina que Alain verá será lo más parecido a una sala de terapia intensiva que a un encuentro social de amigos que van a trabajar.
La venganza de los nerds
Justamente el aspecto más difícil en la era del teletrabajo no es encontrarse con un jefe que grita, por el contrario, es no encontrarse con nadie. Y para trabajos que requieren más colaboración, Zoom no provee la misma motivación. Para aquellos muy introvertidos, esta situación puede ser paradisíaca: el trabajo que nos espera implica no más pérdida de tiempo viajando, no más charlas de pasillo (salvo que estemos a dos metros de distancia y con un megáfono), no más pérdida de tiempo con chusmeríos de oficina. Los que sufrirán son los más extrovertidos, que ven en la oficina su espacio de interacción social, un lugar de network y de escalar profesionalmente. Ahora estos arribistas deberán cambiar el esfuerzo de la network por el del trabajo puro y duro. La venganza de los nerds está en la puerta de la oficina.
Alain verá también transformado su rol y el de sus jefes. Para los jefes que inspiraban fundamentalmente a partir de su carisma, moverse a Zoom puede haber sido desafiante. ¿Puede un líder carismático ser carismático virtualmente? No sabemos la respuesta aún. Pero seguramente en la nueva oficina habrá mucha gente muy nerviosa al respecto.
En esta nueva era DC la barrera entre la casa y la vida laboral va a ser difusa y difícil de sostener. La vida laboral luego de la pandemia será una mezcla difusa entre trabajo, hogar, pijamas y Zoom. Pobre Alain Delambre. Él quería ir a la oficina, ahora va a tener que trabajar más desde su casa. Pero va a ganar tiempo evitando la congestión del tráfico. Sin embargo, para personas de la edad de Alain acostumbradas a separar un poco la vida laboral de la profesional, va a ser difícil. Ya no va a trabajar de 9 a 18. El día laboral va a ser todo el tiempo con los cortes que Alain decida hacer.
La pospandemia trae menos almuerzos, viajes, happy hours, conferencias donde los charlatanes y trepadores pueden dejar su marca. Aquellos que triunfarán serán los que generen resultados sin tanta interacción con sus colegas. La nueva normalidad a la que los Alain de las oficinas deberán acostumbrarse.
Hasta el siglo XIX la gente trabajaba en sus casas o cerca de sus casas. Tal vez el año 2020 nos permita mirar los procesos históricos para entender los cambios profundos que se vienen. Y sobre nuestro amigo #AlainDelambre, si hubiera anticipado las consecuencias de la pandemia, probablemente preferiría seguir desempleado antes de armar la revolución que generó en su potencial empleador para conseguir un lugar en esa oficina.
**Por: Andrés Hatum / La Nación