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domingo, 12 de enero de 2020

Quiénes son los piqueteros que dejaron la calle para trabajar desde los despachos gubernamentales ##




Pérsico, Menéndez y Depetri son algunos de los que se convirtieron en funcionarios y seguirán manejando organizaciones sociales. “En vez de estar en la calle reclamando, vamos a utilizar ese tiempo y energía para buscar soluciones", dijo Navarro, del Movimiento Evita y a cargo de una Secretaría en la Jefatura de Gabinete

Alberto Fernández cumplió con una de sus primeras promesas de campaña: que integrantes de organizaciones sociales accedan a espacios de poder en el gobierno nacional. Si bien no fueron nombrados al frente de un ministerio, como aspiraba Juan Grabois, el fundador y referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), las primeras líneas de los principales grupos piqueteros accedieron a puestos relevantes. Emilio Pérsico, Fernando “Chino” Navarro, Daniel Menéndez y Rafael Klejzer son sólo cuatro nombres que marcan el peso específico y las cualidades de movilización que tiene cada uno de los elegidos. Todos continuarán desempeñando las funciones que tenían en sus agrupaciones.
¿Esta doble función, de dirigente social y funcionario, ayudará a desactivar la movilizaciones que podrían inquietar a la administración del Frente de Todos?
Quien mejor responde a ese interrogante es Fernando “Chino” Navarro: “Ahora, cada uno de nosotros, va a poder trabajar para la gente desde el Poder Ejecutivo Nacional”, razona ante Infobae y destaca: “Vamos a poder tomar decisiones inteligentes para ser parte de la solución, no del problema. En vez de estar en la calle reclamando, vamos a utilizar ese tiempo y energía para buscar soluciones a problemas dramáticos como el hambre, la indigencia, la falta de trabajo y de vivienda”, sintetiza desde su despacho del primer piso de la Casa Rosada.
Navarro, que integra la conducción nacional del Movimiento Evita, fue designado como secretario de Relaciones Políticas y Parlamentarias, un área del organigrama de la jefatura de Gabinete, a cargo de Santiago Cafiero.
Su objetivo principal es coordinar la relación del Poder Ejecutivo con el Congreso de la Nación.La tarea fundamental del exdiputado provincial por el Frente para la Victoria será la de llevar adelante el diálogo con la oposición parlamentaria y las presentaciones del nieto de Antonio Cafiero en la Cámara de Diputados y de Senadores, tal como marca el artículo 101 de la Constitución Nacional, modificada en 1994.
Navarro explica que llegó a ese cargo por su relación con el presidente Fernández.
El dirigente social fue uno de los mejores voceros que tuvo el Frente de Todos en los medios de comunicación durante la campaña electoral que llevó a Alberto Fernández al sillón de Rivadavia. Adonde lo invitaban, él se hacía presente para dar el debate sin importar si su interlocutor estaba a favor o en contra de las ideas que sostiene desde hace décadas.
El Movimiento Evita en el cual abreva el exdiputado, y cuyo secretario general es Emilio Pérsicomaneja casi 400.000 planes sociales y asiste a 1.500 comedores y merenderos a lo largo y ancho del país. Es la organización social más importante que forma parte de la CTEP, estructura que se sostiene sobre tres pilares fundamentales: el Movimiento Evita, que lideran Pérsico, Navarro y el diputado nacional Leonardo Grosso; el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) que conduce Grabois, y el Movimiento Popular La Dignidad, comandado por su secretario general, Rafael Klejzer.
También forma parte de la CTEP la Corriente Clasista y Combativa, cuyo referente es dirigente del Partido Comunista Revolucionario y diputado nacional, Juan Carlos Alderete.
La CTEP, de donde surgieron la mayor cantidad de funcionarios “albertistas”, fue fundada en el año 2010 con el fin de convertirse en una agrupación que incluya a los desocupados y trabajadores en negro con el fin de que pudieran tener una representación institucional más formal.
Una de sus caras más visibles es Esteban “Gringo” Castro, un dirigente del Movimiento Evita. Castro, quien por ahora no accedió a un cargo en la administración pública, mantiene vínculo muy estrecho con Daniel Arroyo, el ministro de Desarrollo Social. Es, además, el poderoso secretario general de la UTEP, el sindicato de la “economía popular”, que podría alcanzar un número de 500 mil afiliados, y esposo de la actual intendente de Moreno, Mariel Fernández, quien llegó a ese cargo desde el Movimiento Evita. Ambos son muy cercanos a Pérsico.
Justamente Pérsico fue designado como secretario de Economía Social, una dependencia del ministerio de Desarrollo Social que es clave para aplicar el Plan Argentina contra el Hambre. A diferencia de Navarro, por ejemplo, el nombre de Pérsico fue consensuado para ocupar ese cargo por la mayoría de las organizaciones sociales. Esto habla de la legitimidad que tiene el hombre del Movimiento Evita entre los sectores más postergados del país y su compromiso, como él mismo sostiene, para “buscar soluciones urgentes al hambre y la pobreza que dejó el macrismo en el país”.
Este dirigente social, junto a Grabois, son dos representantes de los movimientos barriales de estrechos vínculos con el papa Francisco, quien en varias oportunidades los recibió en el Vaticano. El líder del Movimiento Evita será secundado en el cargo por el coordinador nacional del movimiento Barrios de Pie, Daniel Menéndez, quien fue nombrado subsecretario de Promoción de la Economía Social y Desarrollo Local.
Menéndez es referente nacional del partido SOMOS, que lidera la titular del INADI, Victoria Donda, y coordinador nacional del Movimiento Barrios de Pie.
Con la llegada de estos dirigentes a puestos clave del Estado, el Gobierno marca su clara intención de sumarlos a la toma de decisiones y al trabajo para revertir las consecuencias económicas del ajuste del gobierno anterior.
Estos sectores durante la presidencia de Mauricio Macri fueron de los que más se manifestaron en las calles porteñas, pero también en las del interior del país.
Rafael Klejzer, otro nombre con volumen propio dentro de las organizaciones barriales y sociales, fue designado en la cartera que comanda Arroyo, en este caso como director de la Secretaría de Economía Social. Klejzer pertenece al Movimiento Popular La Dignidad y es secretario de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) Capital. El principal referente de ese espacio es Juan Grabois.
La figura de este piquetero saltó a la primera plana cuando en septiembre del año pasado, junto a un grupo de militantes, protagonizó la toma de varios shoppings porteños para reclamar la emergencia alimentaria.
La metodología fue tan cuestionada que hasta Grabois se despegó de la protesta en los centros comerciales. Horas después, el actual funcionario reconoció su equivocación y pidió disculpas. “Nos equivocamos, fue un error”, dijo.
Los dirigentes sociales no sólo aterrizaron en Desarrollo Social. Edgardo Depetri, por ejemplo, desembarcó en el Ministerio de Obras Públicas de la Nación que encabeza el exintendente de San Martín Gustavo Katopodis. Estará a cargo de la subsecretaría de Obras Públicas de la Nación.Depetri es dirigente nacional del Frente Transversal Nacional y Popular, una de las organizaciones piqueteras más leales al kirchnerismo.
El exconcejal de Lanús, se muestra muy activo en la función pública. A los pocos días de asumir el cargo se reunió con Mario Cafiero -tío del jefe de Gabinete- y titular del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Nacional (INAES), para coordinar las tareas con vistas a la implementación de políticas que favorezcan el trabajo de las cooperativas en el ámbito de la obra pública. Depetri dice reconocer “el valor agregado que el trabajo asociado trae a las comunidades y el impulso al mercado interno que generan las entidades de la economía social y solidaria”.
En esa dirección, el jueves pasado, el presidente Fernández, junto al ministro Katopodis y, entre otros, el gobernador Axel Kicillof y Malena Galmarini, titular de la empresa estatal AySA, presentó el “Plan Argentina Hace” que “es integrador porque las obras serán hechas por los propios vecinos”, tal las palabras expresadas por el jefe del Estado.
El plan contempla una inversión de $8.500 millones y busca generar unos 20.000 puestos de trabajo que serán ocupados en partes iguales por hombres y mujeres.
Depetri, que perdió las elecciones a la intendencia de Lanús contra Néstor Grindetti (Juntos por el Cambio), que fue reelegido, es un ferviente impulsor de la realización de pequeñas obras a través de las cooperativas barriales.
En la reunión que compartió con Mario Cafiero analizaron, entre otros puntos, datos estadísticos que maneja el ministerio de Arroyo pero que a él no le son lejanos: en el país, el 60% de los niños y adolescentes es pobre. La pobreza general alcanza a un 40% de los ciudadanos y un millón y medio de jóvenes no estudia ni trabaja. A esto se le suma una marcada baja del consumo de leche y un 20% más de gente que asiste a los comedores debido a los altos costos de los alimentos.
Miguel Gómez es un activo militante social casi desconocido para el gran público y fue designado titular de la Secretaría de Agricultura Familiar (SAF) de la Nación, que depende del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, a cargo de Luis Basterra.
Gómez proviene de las organizaciones campesinas: integra el Mocase Vía Campesina, una organización que también forma parte del Movimiento Evita. Y es el principal referente del Frente Agrario Evita.
Como Pérsico, llegó a la función pública impulsado por la totalidad de los movimientos campesinos que entendieron en su figura la mejor expresión de las necesidades que pasa ese sector.
“Vamos a trabajar para que ningún productor más deje la tierra”, dijo apenas fue designado y planteó las principales premisas que guiarán su conducción para el sector de los pequeños productores del país. “La agricultura familiar como actora central de las políticas públicas”, un punto que ya había adelantado Basterra al hacer públicos sus objetivos.
Consultado por Infobae, Gómez entendió que “el desarrollo integral de los pueblos indígenas va de la mano del relevamiento que se debe hacer en conjunto con el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI)”, a cargo de la ahora exsenadora rionegrina Magdalena Odarda, y destacó que su intención es “poder terminar con el relevamiento iniciado desde la sanción de la ley 26.160 en 2006”, algo que hasta el momento no se completó.Entre sus prioridades también está la reformulación de la Ley de Arrendamiento Rural, que es del año 1948, y que seguramente generará polémica entre los grandes grupos empresarios y terratenientes.
Gómez también anunció la urgente necesidad de armar un programa nacional de entrega de tierras fiscales, el impulso de la regularización dominial y el debate en torno de una ley nacional de emergencia que frene los desalojos a las familias campesinas indígenas, algo que también impulsa Odarda.
Quien aún no asumió pero que, según pudo saber Infobae, ya tiene un puesto asegurado en el flamante Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat, encabezado por María Eugenia Bielsa, es Fernanda Miño: será designada en la Secretaría de Integración Socio Urbana.
Referente de la Mesa Nacional de Barrios Populares, Miño pertenece al Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) que lidera Grabios.
La dirigente social es quien que impulsó la ley de expropiación de 4416 villas y asentamientos y fue la primer concejala de San Isidro -Unidad Ciudadana- que salió de la Villa La Cava. Sigue viviendo allí, un hecho que le reconocen los vecinos del lugar.
Madre de cuatro hijas, ejerce la docencia -además de la concejalía- en el único colegio del barrio, el Santo Domingo Savio.El patio de la casa de Fernanda fue convertido, hace más de ocho años, en un centro de apoyo barrial donde tres veces por semana se brinda apoyo escolar a los chicos de la escuela primaria, y viernes y sábados a los de secundario.
A ese gran espacio que se llama “Embarriarte”, y que pertenece al MTE, concurren unos 70 estudiantes a los que también se los ayuda con una merienda ya que en la villa La Cava, la más grande de San Isidro, el hambre hace tiempo ingresó para quedarse.
Estos son los “funcionarios piqueteros” que prometen no perder espacios en sus organizaciones sociales y colaborar con Alberto Fernández a buscar soluciones para los más necesitados, a los que dicen representar y comprender por ser parte de ellos.
## Por Andrés Klipphan

sábado, 2 de noviembre de 2019

Cómo se debilitó la representación gremial en el Congreso en los últimos 36 años



 

La presencia en el parlamento nacional de diputados y senadores de extracción gremial sigue en caída libre desde la vuelta de la democracia, en 1983. En las pasadas elecciones generales los representantes de los trabajadores no sumaron bancas en la Cámara Baja, y su expresión se redujo a menos del 5%. En la Cámara Alta el desempeño fue peor aún: el dirigente sindical que debía revalidar título quedó fuera.

Cuando el radical Raúl Ricardo Alfonsín le ganó las elecciones presidenciales, el 30 de octubre de 1983, al justicialista Ítalo Argentino Luder, accedieron a la Cámara de Diputados 23 representantes de extracción sindical.
Miguel Unamuno fue uno de los dirigentes más caracterizados que llegó a la Cámara Baja en esa elección. Unamuno había sido secretario nacional adjunto de la Asociación Bancaria, y ministro de Trabajo de María Estela Martínez de Perón.Años después, en 1997, el cervecero y ex titular de la CGT -entre los años 1980 y 1992- Saul Ubaldini llegaría a Diputados.
En la actualidad, esos 23 parlamentarios se redujeron a los 12 actuales.
Ellos son Pablo Ansaloni (OSPERA), Pablo Carro (docentes universitarios), Walter Correa (Curtidores), Romina del Pla (Docente), Abel Furlan (UOM), José Luis Moretti (Obreros y Empleados Telefónicos), Facundo Moyano (Peajes), Mónica Schlotthauer (Unión Ferroviaria), Vanesa Siley (Judiciales), Jorge Taboada (Camioneros), Hugo Yasky (Docentes, CTA) y Carla Pitiot (APOC).
De este total, cinco pertenecen al bloque del Frente para la Victoria-PJ; dos por el interbloque que supieron conformar Sergio Masa y José Manel de la Sota, Federal unidos por una nueva Argentina.Los cinco restantes ingresaron por igual cantidad de espacios políticos; Red por Argentina, Cambiemos, Izquierda socialista-Frente de izquierda y Cultura educación y trabajo.
Facundo Moyano, quien entra en su séptimo año de mandatos, es quien lleva más años en la banca y si quiere continuar siendo diputado debería revalidar su título en las próximas elecciones parlamentarias de 2021. Según un minucioso análisis relevado por “Iniciativa ciudadana quiero saber”, que realizó su extenso informe para la publicación especializada Mundo gremial, a 2019 los proyectos de ley presentados que se relacionan con el tópico “trabajo” fueron encabezados por el hijo del secretario general del gremio de los Camioneros, 134 en total.
Le sigue la docente del Partido Obrero, Del Plá con 38 proyectos; Furlan con 23, Yasky con 19, y Siley con 13 proyectos de ley.
El resto presentaron menos de 10 iniciativas.
Si tenemos en cuenta que la Cámara Baja está conformada por 257 diputados, representan tan solo el 4,66%La performance es mucho peor si se compara con los 39 legisladores que habían ingresado en 1973.
En este punto vale recordar que la actividad parlamentaria fue suprimida de manera abrupta con el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.
La sangría de gremialistas obedece a varias razones, pero hay al menos cuatro puntos que sobresalen; la pérdida de poder frente a la case política; las mayores movilizaciones por reclamos que en los últimos 15 años demostraron los movimientos sociales; la crítica que los trabajadores le hacen a la CGT por dilatar medidas de fuerza; y el desprestigio de algunos dirigentes sindicales que, lejos de traccionar votos -como ocurrió en algún momento de nuestra historia- los expulsa.
Uno de esos ejemplos bien podría Luis Barrionuevo, el dirigente que lleva 34 años al frente del gremio gastronómico. El 27 de octubre pasado, Barrionuevo encabezaba la lista de diputados nacionales por la provincia de Catamarca en representación de Consenso Federal, el espacio que llevaba como candidato a presidente de la nación a Roberto Lavagna.
El dirigente gremial no llegó al 5% de los votos. Es decir menos que los sufragios en blanco que representaron el 9%.El otro sindicalista de renombre que quedó fuera del parlamento nacional, en este caso de la Cámara de Senadores, es el petrolero Guillermo Pereyra, del Movimiento Popular Neuquino.
Obtuvo el 22% de los votos y quedó detrás del Frente de Todos (35,59%) y de Juntos Por el Cambio (32,38%).De esta manera, Pereyra, que renovaba su banca, quedara fuera de la Cámara Baja.
Desde la vuela de la democracia, en 1983, a la actualidad, el número de representantes de los trabajadores bajó de 23 a 12. El descenso de los gremialistas en la Cámara Baja es más pronunciada aún si se los compara con los 39 legisladores de extracción sindical que habían ingresado en 1973 y cuyo mandato se interrumpió abruptamente con el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.
En 2019 la representación obrera es de apenas 4,66%.
La cifra se repetirá después de la jura de los nuevos diputados que asumirán después del recambio presidencial el 10 de diciembre, ya que durante las pasadas elecciones, no ingresó ningún representante gremial. Pero tampoco disminuirá porque ninguno había puesto en juego su poltrona.
El estudio de “Iniciativa ciudadana, quiero saber”, y basado al análisis de las estadísticas de la Dirección de Información Parlamentaria del Congreso Nacional, informa que “en el período comprendido entre la vuelta de la democracia y 1993 los legisladores del movimiento obrero se redujeron de 39 a 23. De 1993 a 2003, pasaron a ser de 23 a 17, y entre 2003 hasta 2011, el número se redujo a 13”.
Y de esa fecha a 2019, a los 12 ya mencionados.
Medido en porcentaje, las cifras quedan aún más patentizada. Entre 1973 y 1976 la representación de la clase trabajadora en el parlamento nacional era del 34%.
Entre 1985 y 1987, disminuyeron al 29,7%.
De 1987 a 1989 los diputados sindicales llegaban al 24,7% entre los 257 integrantes de esa cámara.Desde 1989 a 1991 la cifra bajó al 20%; de 1993 a 2003, el descenso llegó al 8,9%; y ya entrado en la era kirchnerista la escasez de dirigentes gremiales en las listas hizo que entre de 2003 y 2011 esa expresión disminuyera al 5,0% hasta llegar a la mínima expresión actual de tan solo el 4,66%.
Como se puede observar, a lo largo de los años, lejos de fortalecerse el poder sindical se fue devaluando período tras período legislativo.
Por Andrés Klipphan