viernes, 14 de marzo de 2014

SI vos querés OPINAR lo que QUIERAS, tenés que COMPRARTE un MEDIO / por Francisco “PACO” MÁRMOL




FRANCISCO “PACO” MÁRMOL –el nuevo alma mater “periodístico” del Grupo Indalo de Cristóbal López, que controla C5N y Radio 10– fue tan brutal que ni siquiera fue necesario tomarse el más mínimo trabajo para descifrar su mensaje.

SI VOS QUERÉS OPINAR LO QUE QUIERAS, TENÉS QUE COMPRARTE UN MEDIO”, sentenció en el diario Perfil. No hay nada que desentrañar. Está todo dicho. Fue así de bruto, en el sentido más literal del término.


Marcelo Longobardi le respondió de manera irrefutable. “Es la opinión más oligárquica que he escuchado de un directivo de TV. Entonces para el Gobierno, si querés opinar te tenés que comprar un medio. Por lo tanto, en Argentina pueden opinar cinco tipos”.

Porque este es el tema y lo que da que pensar. Lo que dice Mármol es lo que dice el Gobierno.

Porque Cristóbal López tiene siempre la puerta abierta hacia Cristina Fernández de Kirchner, con mayor facilidad que ministros y gobernadores, porque hay funcionarios que operan literalmente haciendo lobby en favor de los negocios del juego del empresario. Y por eso Mármol, vocero ahora de Cristóbal, transparentó lo que Cristina Fernández de Kirchner piensa. “Si querés opinar tenés que comprarte un medio”. Y si existen medios cuyos propietarios no profesan la fe oficialista, deben ser comprados o desguazados.

Los funcionarios oficiales se afanan por asistir a los programas oficialistas, y especialmente a los hiperoficialistas, cuyos propietarios son socios del Gobierno, al solo efecto de hablar para la Presidenta, que se deleita desde que se despierta mirando y oyendo las alabanzas que le prodigan desde los canales que tienen los dueños de los medios que le son fieles.

Lo que Mármol no entiende es que ni el Gobierno, ni la Presidenta, ni los dueños de los medios son los dueños de la libertad de expresión. No entienden que dentro de los medios trabajan periodistas que opinan diferente a lo que opinan los propietarios de las empresas en las que trabajan, que las audiencias a la vez difieren de lo que opinan esos periodistas, y que es en ese juego de disenso donde se trama la libertad de expresión.

Lo que está en juego es la libertad de prensa. Y la libertad de prensa está vinculada a la libertad de empresa. Y si la libertad de las empresas periodísticas depende de las elogios que se le destinan a la Presidenta, hay un peligro que tal vez no se termina de visualizar totalmente, pero que expresiones de una cuadratura tan perfecta como la de Mármol ayudan a delinear con claridad: opinan los magnates. Pero no sólo los magnates.

LOS MAGNATES ASOCIADOS AL GOBIERNO. Es la confesión de un conturbernio gubernamental–informacional. La paga a la propagación del mensaje oficial es la “libertad” de opinión y el pretendido enmudecimiento para el resto. Mármol es portavoz de esa nueva oligarquía oficial comunicacional, oligarca a sueldo, si cabe el oxímoron, que sobrevive porque su tarea y la de los que son como él es obedecer a Cristina. Porque a Marcelo Longobardi lo echaron de Radio 10 por orden presidencial. Simplemente porque Longobardi no decía lo que Ella quería escuchar. Y ELLA NO ES LA DUEÑA DE LAS PALABRAS DE NADIE.

© MIGUEL WIÑAZKI


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