martes, 21 de julio de 2020

"El partido de los buenos" y las críticas a Alberto / por Aldo Duzdevich**




El encierro de la cuarentena, las horas frente a las redes sociales, nos permiten día a día, exponer nuestros profundos conocimientos sobre una multitud de temas, y con el poderoso instrumento del Mouse, militar la revolución mundial. Pero, además descubrimos que nuestra percepción y valores éticos son cada vez más exclusivos. Y lo que más nos satisface, es la maravillosa libertad de opinar en las redes, que nos hacen sentir únicos. “Alberto dijo que si hacía algo mal se lo digamos”. Entonces ya, un mes antes que asuma el gobierno, empecé el listado de cosas que a mí no me gustan, las expuse en las redes y espero que Alberto me escuche a mí, y me conteste a mí.
En aquellos años setenta, uno se sentaba con un tipo y a la tercera o cuarta frase podía darse cuenta de que “palo” era. Estábamos los de la “tendencia” un conglomerado que más o menos pateaba para el mismo lado. Los “ortodoxos” que eran “Guardia” o “Demetrios”, no había más. Los “viejos del partido” . Los muchachos de las 62. Y afuera estaban los PC, los “chinos”, los troskos del PST o del PRT, los de Franja y allí se terminaba la cosa. Uno sabía que, putear a Stalin ante los chinos o troskos no quedaba mal y así con todos. Había media docena de grandes continentes políticos que tenían alguna conducción y cierto rumbo.
Pero, el siglo XXI inauguró primero la era de los “colectivos”. Que, en el inicio eran grandes agrupamientos sociales que sostenían alguna reivindicación común. Pero, pronto se hicieron cada vez más específicos, más pequeños y más sectarios. Sin embargo “el narcisismo de las pequeñas diferencias” no se satisfizo, ni siquiera con los “micro-colectivos”. Las redes, nos dan la posibilidad que crear nuestro “colectivo” individual, que ya no sería “colectivo” donde viajan unos 60 (entre sentados y parados); el individual vendría siendo un monoplaza. Y una bandada grande de “monoplazas” constituirían el “colectivo” de los “libres pensadores”.
La frase preferida del “monoplaza” sería “yo no te vote para que hagas”.  Alberto debería escuchar “la voz del pueblo” (que es la mía) antes de tomar cualquier medida. Y Alberto tal vez en un exceso de exposición mediática, responde tuits, cartas, da explicaciones a periodistas, etc. Pero nada de eso alivia al libre pensador monoplaza, que siempre tiene un pero más, en su cuestionamiento siempre insatisfecho.
Lo que no alcanzan a ver y razonar los pasajeros de los múltiples colectivos y monoplazas, es que, la estrategia de fragmentación es tan vieja como la frase “divide y reinaras”. Que en un país dependiente como el nuestro la contradicción principal sigue siendo Patria o Colonia. Y que Perón en 1945 estableció primero la unidad del movimiento obrero creando una poderosa CGT única y desde allí convocó a un amplio arco de sectores políticos y sociales para enfrentar con éxito las políticas del imperio.
En 2019, Cristina hizo un acto de conducción peronista. Puso a Alberto al frente de la fórmula y le encomendó convocar a la CGT, los gobernadores, el peronismo disperso, el progresismo alejado, e incluso parte del radicalismo. Con ese amplio frente ganamos con el 48% de los votos y no nos sobró nada, porque Macri a pesar de su desastre saco 40 % después de los cuatro años de demolición política, económica y social de Macri, el programa del Frente de Todos era y es bien modesto. 1) Un plan urgente contra el hambre. 2) Renegociar y patear para adelante deuda externa. 3) Bajar la inflación y 4) Reactivar paulatinamente la industria y el empleo. 5) Mejorar la redistribución del ingreso. Ahora, si agregamos a las dificultades de origen, la catástrofe mundial de la pandemia, y el cerco continental de gobiernos de derecha empezando por Brasil. Entonces los ya modestos objetivos se tornan cada vez más difíciles.
Para quienes alegan que esto es reformista o poco revolucionario, diré que estuvimos doce años y nos fuimos con un 25 % de pobreza estructural; con un 70% de jubilados que cobraban la mínima; sin destruir Clarín, ni otros monopolios; sin Junta Nacional de Granos; habiendo tenido que volver a tomar y pagar deuda externa, etc. Y a mi juicio fue el mejor gobierno que tuvimos después de Perón; salvo por algunos funcionarios que lo destiñeron llevándose unos pesos para su casa.
Resulta que ahora estamos enojados con Alberto, porque patear los pagos de deuda para el 2025, “no es solución”; porque manejó mal lo de Vicentín; porque el Congreso todavía no saca el impuesto a la riqueza, que aclaremos son unos 3 mil millones de dólares, que ayudan si, pero no cubren ni un mes del gasto de Anses en jubilaciones. Porque le dice amigo a Larreta, cuando lo “revolucionario” sería decirle “este gran HDP que tengo sentado acá”. Porque tiene que echar a Sola que era gobernador cuando la bonaerense mato a Kosteki y Santillan.
Voy a transcribir algo que Perón nos dijo a los jóvenes reunidos en Gaspar Campos el 8 de septiembre de 1973.  Ya se que no es cool, ni progre repetir a Perón, pero saben que “chiques”, este Viejo hizo la única revolución triunfante de América Latina ya en 1945.  “Cada uno, dentro del movimiento, tiene una misión. La mía es la más ingrata de todas. Me tengo que tragar el sapo todos los días. Otros se lo tragan de cuando en cuando. En política todos tienen que tragar un poco el sapo, pero yo no, yo hago aquí de padre eterno. ¿Por qué? Porque mi misión es esa. La misión mía es la de aglutinar al mayor número, porque la política tiene esa técnica, acumular la mayor cantidad de gente proclive o pensante hacia la finalidad y los objetivos que nosotros perseguimos.(…) Yo estoy para llevarlos a todos, buenos y malos. Porque si quiero llevar solo los buenos voy a quedar con muy poquitos (risas), y en política con muy poquitos no se puede hacer mucho.”
Sin embargo, siempre aparecen los que sueñan y proponen crear el “Partido de los Buenos”. Que antes parecía mas fácil, pero ahora se nos complica, poder poner de acuerdo tantos “colectivos”, “micro-colectivos” y “monoplazas”. Pero siempre estamos a tiempo de hacerlo. Casi, casi, lo logramos, en el 2015. Hay que empezar a decir desde hoy que “votamos desgarrados” a Alberto y que sino propone un programa revolucionario mejor “vamos solos”.  Y eso sí, avisémosle a Macri que no se vaya a vivir a Italia, porque pronto le devolvemos el gobierno, mientras nosotros el “Partido de los Buenos” cavamos nuestras trincheras para una dura, principista y eterna resistencia.
**Autor de “Salvados por Francisco” y “La Lealtad, Los Montoneros que se quedaron con Perón”
Fuente. Agencia Paco Urondo.


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